Llega la primavera, una pariente muy cercana que se deja notar. El sol brilla más y durante más horas, el calor aún no es sofoco veraniego y la miríada de plantas e insectos que nos rodean celebran su particular festival de vida.
Aunque se trata de una época de posibles bajones físicos y anímicos, no hay que permitir que estos se conviertan en decadencia, ni mucho menos. Por el contrario, pueden aprovecharse para disminuir el nivel de estrés, reorganizar el planing temporal, así como el mental; y ordenar cosas dentro y fuera de casa, dentro y fuera de la mente.
Aunque se trata de una época de posibles bajones físicos y anímicos, no hay que permitir que estos se conviertan en decadencia, ni mucho menos. Por el contrario, pueden aprovecharse para disminuir el nivel de estrés, reorganizar el planing temporal, así como el mental; y ordenar cosas dentro y fuera de casa, dentro y fuera de la mente.
Imagina que cada nueva idea, oportunidad o razón de ser es un rayo de sol, y que penetra en nuestra mente con la misma facilidad que lo hace a través de la piel. Algo renovador que nos alimenta.
Aprovecha esos momentos de cansancio. Túmbate, échate una siesta, lee un buen libro, haz el remolón frente al televisor o sencillamente tirate en el cesped. Piensa o deja de pensar, no importa. Hay cosas maravillosas ahí fuera... sí, pero también aquí dentro. Así que, cómodo, simplemente espera a que entren en conexión.
Por otra parte, utiliza esos momentos de energía para hacer más cosas. ¿Ejercicio antes de verano? ¿cafés con los amigos que nunca ves? ¿tareas y trabajos que podrías ir adelantando? ¿o ese proyecto que siempre dejas para más adelante?
Es primavera... e incluso la cegadora luz del sol pierde su poder ofensivo con unas buenas gafas de sol. Si él no te nubla la vista... no cierres tus ojos.
Es primavera... e incluso la cegadora luz del sol pierde su poder ofensivo con unas buenas gafas de sol. Si él no te nubla la vista... no cierres tus ojos.
¿Otro plan? Muy bien, vayamos a cazar mariposas... pequeñas cosas bonitas que revolotean a nuestro alrededor sin que apenas nos demos cuenta... pero cuyo batir de alas es suficiente para cambiar el mundo de nuestra vida.